La investigación de la formación del Universo y las leyes que lo rigen va más allá del propio funcionamiento del mismo y entronca con las propias convicciones éticas y morales.
¿Qué que tiene que ver una cosa con otra?, pues esto está en la pregunta final que cualquier ideología religiosa se hace y que según su respuesta justifica doctrinas.
Un universo creado, apoya unas creencias basadas en una jerarquía desde un creador hacia el observador - el que existe, el que piensa según el «cogito ergo sum» Cartesiano - y este observador-pensador debe obediencia y conducta al creador; o sea al amparo de un planteamiento creacionista surgen las diferentes doctrinas morales y se sustenta la ética. Los que hemos nacido y nos hemos criado sin cuestionar esta hipótesis inicial nos encontramos a gusto, seguros y estables con nuestras creencias.
La hipótesis que plantean Stephen Hawking / Leonard Mlodinow en su libro El Gran Diseño no desplaza la pregunta de la creación en el tiempo sino que intenta dar una respuesta diferente. Afirma no sólo la más que probable existencia de otros universos (infinitos universos) sino que plantea la hipótesis de la creación espontánea de un universo desde el vacío. Nunca había leído una cosa tan revolucionaria en la historia de la ciencia o de la filosofía. Esta orfandad creadora que posibilita esta teoria, cuestiona ipso facto cualquier religión, doctrina o moral. Nos priva de referente sobre el cual crear un sistema de valores. ¿Si estamos aquí por casualidad y desapareceremos en cualquier momento sin más?, ¿cómo vamos a poder evaluar lo que está bien o lo que está mal?, ¿por qué tendría más valor la razón que el instinto si la razón es una casualidad evolutiva sin más? o ¿quizás sea la propia razón y el conocimiento ese motor necesario que necesita el hombre para vivir?
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