Las compañías de teléfonos ofrecen el oro y el moro a los nuevo clientes, los bancos también ofrecen mejoras de sus condiciones habituales a los clientes que aporten nuevos saldos a sus cuentas, domicilien nóminas o recibos esenciales como la luz y el teléfono.
Supongo que el beneficio comercial estará perfectamente estudiado y esas políticas supondrán inexorablemente un beneficio para las empresas ofertantes, pero aún convencido de ésto cada vez que me entero de una oferta de este tipo pienso en el cliente fiel, el permanente, ésos que son el motor de los ingresos de las empresas y que aguantan años pagando facturas religiosamente sin rechistar.
Inmediatamente siento desden cada vez que una compañía de la que soy cliente habitual ofrece condiciones más ventajosas de las que yo disfruto para esos clientes noveles y por contra sería incapaz de aplicar semejante política comercial con mis clientes.
Desde mi punto de vista, estas actuaciones se producen como consecuencia de la visión "cortoplacista" y de resultados inmediatos que buscan la mayoría de las empresas actualmente. La obtención masiva de clientes proporcionará unos crecimientos de ingresos muy rápida lo cual justificará las medidas tomadas y se plantearán más medidas comercialmente agresivas para mantener el nivel de crecimiento en espiral. Ante este panorama, la fidelización del cliente decrece por dos motivos: primero, que los clientes captados con este tipo de políticas son los que están dispuestos a cambiar de compañías proveedoras con facilidad, y esa misma facilidad que tienen para entrar, la tienen para salir. Y segundo, el rechazo que en los clientes tradicionales produce este agravio comparativo.
Algunas compañías, sobre todo del sector de la distribución, reaccionaron hace tiempo a esto lanzando las campañas de "Siempre el Mejor Precio" pero hay sectores a los que parece que les da igual. Los que me vienen siempre a la cabeza son los bancos y compañías telefónicas. Curioso el fenómeno por lo descarado, que en éstas últimas se produce cuando se solicita la baja de una línea de teléfono, en ese momento y sin rubor cambian las condiciones comerciales con dicho usuario pasando a beneficiarse de las ventajas de los advenedizos. ¡¡El mundo al revés!!
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