El Partido Popular lanzó una idéa muy clara durante la campaña electoral que le ha llevado al Gobierno de España sobre los empresarios y emprendedores.
Dado que la única forma conocida de crear empleo son las empresas (salvo el empleo público, pero éste también genera gasto y no está el horno para bollos), consideraba prioritario la ayuda a esos individuos raros, que como Bin Laden todo el mundo habla de ellos pero no salen en los medios de comunicación ni se sabe muy bien donde están: Los emprendedores.
Se ha hablado de la "creación de emprendedores" cuestión esta difícil, pues si bien existen en España las mejores escuelas de negocios del mundo, éstas (las buenas) no son accesibles para todos y las mediocres mejor cerrarlas porque no sirven para nada.
También se ha hablado interminablemente del acceso al crédito, verdadera horca de las empresas pequeñas. Totalmente cierto, pero me temo que sólo se puede actuar de forma indirecta en este punto ya que está por medio la todopoderosa banca,la cual es necesaria le pese a quien le pese en cualquier sistema financiero sólido. El acceso al crédito y la financiación forman parte intrínseca de la gestión de la empresa y es uno de los aspectos del que el buen empresario se debe ocupar y resolver.
Pero hay una cuestión crucial en la creación de empresas y en la facilidad para que actúen los emprendedores de la que también se ha hablado aunque sin propuestas concretas, en este caso no es una cuestión intríseca de las empresas sino externa, y sobre la cual sí que es posible actuar de forma fulminante para facilitar la vida de las empresas. Me refiero a la burocracia (también llamada burrocracia). Son interminables los numerosos trámites que hay que resolver ante las distintas administraciones. Municipales, autonómicas, centrales y ante el Ministerio de turno. Es tal la cantidad de reglamentos, leyes y Reales Decretos que el emprendedor se ve ahogado en ese mar administrativo gastando tiempo y más tiempo; y dinero y más dinero que redunda en una pérdida de competitividad absoluta de las empresas españolas especialmente en determinadas Comunidades Autónomas.
Esta burocracia SÍ ES RESPONSABILIDAD POLÍTICA, aunque hay que ser muy valiente para acabar con ella por la cantidad de intereses en juego.
Desmontar el sistema burocrático sería la mayor ayuda que las empresas, sobre todo pequeñas, podrían recibir en estos tiempos.
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